jueves, 26 de marzo de 2026

ZONAS ARQUEOLOGICAS DE OAXACA



 Zonas arqueologicas de oaxaca


Oaxaca es un pilar arqueológico de México, dominado históricamente por las culturas zapoteca y mixteca. Su vestigio más prominente es Monte Albán, antigua capital zapoteca, famosa por sus plazas y pirámides, seguida por Mitla, destacada por sus detalladas grecas de piedra. Otros sitios clave incluyen Atzompa, Yagul, Dainzú, Zaachila y San José El Mogote. 

La amplia, diversa y accidentada geografía de la región contribuyó al surgimiento de varias culturas locales, las que gracias a un sistema regional de intercambio de bienes y materias primas mantuvieron entre sí un constante contacto, que a la larga favoreció la influencia mutua. Oaxaca es una de las zonas en que se ha documentado la transición de grupos de cazadores recolectores a agricultores sedentarios, ya que se encontraron evidencias de la domesticación de plantas como la calabaza. A partir de 1500 a. C., la vida sedentaria y la agricultura fueron prácticas comunes. Desde épocas tempranas, en Oaxaca se desarrollaron poblaciones de buen tamaño y compleja organización interna, muchas de ellas situadas en posiciones defensivas. Monte Albán  no sólo fue la primera ciudad en surgir, sino que llegó a ser la más grande y a controlar una amplia región. La caída de Monte Albán y de otros grandes centros urbanos provocó en el Posclásico (900-1521 d. C.) el florecimiento de un buen número de ciudades-Estado que controlaban unidades formadas por varios pueblos, en regiones menos amplias.

Monte Albán: La Montaña Sagrada de los Zapotecas

 
MONTE ALBAN


La capital zapoteca de Monte Albán es una de las ciudades prehispánicas más fascinantes del área mesoamericana. Lo es, no sólo por sus monumentales dimensiones sino por su estratégica ubicación sobre montes, en pleno corazón de los Valles Centrales de Oaxaca. Al pie de esos cerros también se enseñorea la Verde Antequera, ciudad colonial que es hoy capital del estado, la Oaxaca de Juárez. En ésta confluyen tres grandes ríos que le han dado vida a esas tierras durante siglos. En vista de todo esto, el recorrido por esta región, incluidos los valles Etla, al norte, Grande o Zimatlán, al sur, y Tlacolula, al este, constituye un verdadero viaje por los extensos territorios originalmente zapotecos.
Es probable que Monte Albán se fundara en el siglo V a.C., a iniciativa de uno de los grupos que habitaban en las aldeas de las tierras bajas. La capacidad de esta comunidad —seguramente San José Mogote— para controlar los asuntos de orden social, político y económico, permitió desarrollar un proyecto urbanístico tan perfecto como ambicioso, lo que llevó a la población a asentarse sobre la cima de los cerros mencionados. Esta movilidad, además de dar a sus habitantes preeminencia sobre los pueblos de los valles, les brindó la protección estratégica y de dominio que seguramente buscaban. Lo interesante es que se mudaron junto con sus muertos, los cuales fueron vueltos a inhumar en las tumbas de Monte Albán, es decir, la nueva ciudad se cimentó sobre sus difuntos, con lo que adquirió el rango de necrópolis.
A pesar de los momentos de inestabilidad que al parecer padeció la ciudad, su construcción duró más de 1 000 años, lo que invita a reflexionar sobre la cantidad de trabajo que esto implicó, sobre todo en sus inicios. Modificar la topografía natural del cerro con terrazas y murallas; nivelar espacios para plataformas y plazas, con drenajes y tumbas; acarrear materiales de construcción y agua desde las tierras bajas, al mismo tiempo que bastimentos y mano de obra, fue una labor titánica que se dice fácil. Allí quedan las huellas de diversas estructuras superpuestas, mudos testigos de las distintas modificaciones de la ciudad, siempre acordes con los intereses y deseos de gobernantes de diferentes dinastías zapotecas.
A la fecha [2020] sólo se ha explorado un pequeño porcentaje de los casi 7 km2 (Blanton, 1978) que tiene la ciudad, área que durante su máximo esplendor (500-750 d.C.) llegó a albergar a cerca de 30 000 habitantes, sin considerar a la población que permaneció en los valles, supeditada al poderío urbano. La parte que ahora puede visitarse se encuentra en el Cerro del Tigre o Monte Albán, aunque en el centro (Cerro del Gallo) y en el norte (Cerro del Bonete o de Atzompa) hay numerosas estructuras, como el juego de pelota, que aún conserva sus aplanados de estuco. Las evidencias arqueológicas de la ciudad se extienden en un área de poco más de 2 000 ha, de las cuales quizá sólo se ha explorado un 20 por ciento.
En su época de mayor auge, Monte Albán mantuvo fuertes nexos comerciales y políticos con metrópolis lejanas, como Teotihuacan. El intercambio de mercaderías preciadas y exóticas agilizó el ir y venir de comerciantes, lo que llevó a organizar corresponsalías diplomáticas con sede en ambas ciudades. Hace algunos años se localizó en Teotihuacan un barrio zapoteca con tumbas y ofrendas según sus costumbres. Asimismo, en Monte Albán perduran vestigios de la presencia de Teotihuacan.
Hacia el siglo VIII d.C., la privilegiada situación de esa noble aristocracia decayó. La dispersión de su poderío terminó por debilitar su fuerza principal, apoyada en lazos consanguíneos y religiosos. A partir de entonces, numerosos centros de poder, al mando de nuevas alianzas sociales, económicas y tal vez religiosas, se multiplicaron a lo largo y ancho de los valles. Cuando esos centros dejaron de contribuir al mantenimiento de Monte Albán, ésta murió en el aislamiento.
Se desconoce el nombre original de la ciudad, pues a la llegada de los europeos estaba abandonada y sólo era una leyenda. Sin embargo, Danibáan, palabra zapoteca que significa “monte sagrado”, se refiere al sitio. De igual manera, los mixtecos que arribaron a los valles tras el colapso de la metrópoli la llamaban Sahandevui, “al pie del cielo”. Los mexicas la conocían con el vocablo náhuatl Ocelotépec, que significa “Cerro del Jaguar o del Tigre”. Estos tres nombres nos hablan del respeto que se tenía hacia el lugar. Sin embargo, el nombre de Monte Albán se refiere más bien al español que llegó a ser propietario de estas tierras, de apellido Montalván. En diciembre de 1987 la ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad.

Mitla: La Ciudad de los Muertos y sus Grecas Infinitas

 MITLA



Mitla viene de Mictlan, palabra de origen náhuatl que significa “lugar de muertos”, y en zapoteco se conoce como Liobaa, “casa de tumbas”. A la caída de Monte Albán, hacia 750 d.C., Mitla fue una de las ciudades en las que se concentró el poder político y religioso de los zapotecos de los Valles Centrales hasta la llegada de los españoles. Mitla ha tenido ocupación durante todo el desarrollo histórico del valle de Oaxaca, y su auge tuvo lugar en la llamada época V de Monte Albán (1000-1521 d.C.). Se calcula que cuando se construyeron los grandes edificios llegó a albergar a 10 500 habitantes. La ciudad fue un centro religioso y militar que aglutinaba a muchas de las comunidades situadas al este del valle de Oaxaca y en las estribaciones de la Sierra Madre.
Mitla se caracteriza por sus construcciones ornamentadas con mosaicos de grecas de un mismo tipo pero con variaciones estilísticas y por las tumbas cruciformes que se han encontrado bajo los palacios, en las cuales seguramente se enterraron a grandes personajes y sacerdotes. Según algunos estudiosos, su arquitectura recibió una fuerte influencia de los mixtecos, sobre todo en el uso de grecas como motivos ornamentales en las fachadas de los edificios y en la distribución espacial de los conjuntos, que es distinta de la del resto de la arquitectura del valle de Oaxaca.
Lo que hoy se conoce y está abierto al público se cree que eran edificios administrativos. La población rural probablemente tenía su asentamiento en donde se encuentra la población actual y parte de lo que es hoy tierra de labranza.
Las estructuras están agrupadas en cinco conjuntos: Grupo de las Columnas, Grupo de la Iglesia, Grupo del Arroyo, Grupo de los Adobes y Grupo del Sur. Por la importancia que reviste la arquitectura y por su desarrollo histórico, la zona arqueológica de Mitla fue declarada Zona de Monumentos Arqueológicos en 1993.
 
GRUPO DE LA IGLESIA
El grupo se compone de tres cuadrángulos, conocidos como A, B y C, situados en un eje norte-sur. El Cuadrángulo A se utilizó como caballeriza y basurero; en los dinteles se conservan restos de pintura mural tipo códice. El Cuadrángulo B alberga tres habitaciones y en la época colonial funcionó como curato. En parte del Cuadrángulo C se construyó una iglesia católica dedicada a San Pablo Evangelista.
GRUPO DE LAS COLUMNAS
Este conjunto destaca por su arquitectura, sus finos acabados y por el uso, exclusivo de Mitla, de columnas monolíticas. Consta de tres cuadrángulos (D, E y F) de diferente tamaño y en diferentes niveles, orientados de norte a sur. El Cuadrángulo D es un palacio de gran belleza arquitectónica y con una rica y profusa decoración de frisos con grecas de mosaicos ensamblados, principalmente en las fachadas y en los muros exteriores. Los cuadrángulos E y F tienen amplios patios limitados por plataformas.
Adosado al cuadrángulo D se encuentra el Salón de las Columnas, una sala de gran tamaño en la que destacan las seis grandes columnas monolíticas que sostenían la cubierta. En la construcción, en la que seguramente se realizaban actividades cívico-administrativas, destaca la fachada sur, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura prehispánica en Oaxaca. En el Cuadrángulo F, que alberga la habitación 21, de fina decoración con frisos de grecas en sus fachadas, se localizaron las tumbas 1 y 2. Éstas tienen planta cruciforme y en las cámaras y antecámaras muestran decoración de frisos con grecas, semejante a la de los edificios del conjunto.
GRUPO DEL ARROYO
La distribución de los edificios es similar a la de los grupos de la Iglesia y de las Columnas, y es probable que se construyera por la misma época. Se encuentra parcialmente cubierto por rellenos recientes, aunque se pueden observar sus muros y dinteles, varios de ellos con decoración.
GRUPO DE LOS ADOBES
Se cree que fue construido en épocas anteriores a los otros tres conjuntos y su distribución espacial es distinta. Se trata de una plaza cuadrangular rodeada por cuatro montículos, de los cuales el más grande e importante es el situado al este, que al parecer albergó un templo o palacio; incluso, en la parte superior se construyó, durante la Colonia, una capilla católica. Los otros edificios son más bajos y de menor importancia. Todas las construcciones son de adobe, de ahí el nombre del grupo.
GRUPO DEL SUR
Es probable que sea el conjunto más antiguo de Mitla y tiene una disposición semejante a la del Grupo de los Adobes, con una plaza con cuatro montículos, de los cuales el del este es el más alto. Se conservan sólo algunos vestigios pues la invasión urbana lo ha cubierto casi por completo.

La Cultura Zapoteca: Los Hombres de las Nubes

Los Zapotecas, conocidos como "Ben 'Zaa" o los "Hombres de las Nubes", fueron una de las civilizaciones más importantes de Mesoamérica, asentada principalmente en los Valles Centrales de Oaxaca. Se creían nacidos directamente de las nubes, los árboles y las rocas, considerándose hijos legítimos de los dioses.

Orígenes y Esplendor

Surgieron alrededor del año 1500 a.C. y su desarrollo alcanzó su máximo esplendor entre los años 500 a.C. y 900 d.C. Su capital, Monte Albán, fue construida en la cima de un cerro, demostrando un dominio impresionante de la arquitectura y la ingeniería. Monte Albán es considerada una de las primeras ciudades planificadas de América.



Vista panorámica de Monte Albán, la antigua capital zapoteca.

Religión y Sociedad

La religión zapoteca era politeísta. Su dios principal era Pitao Cocijo, dios de la lluvia, representado por un símbolo de fertilidad que combinaba elementos de la tierra-jaguar y el cielo-serpiente. Otros dioses importantes incluían a Pitao Cozobi (dios del maíz) y Xipe Totec (dios de la primavera y la renovación). La sociedad estaba fuertemente jerarquizada, con gobernantes y sacerdotes en la cima, seguidos por guerreros, comerciantes, y finalmente campesinos y artesanos.

Glifo zapoteca, representativo de su escritura.

Aportaciones Culturales

  • Escritura y Calendario: Desarrollaron uno de los primeros sistemas de escritura completos en Mesoamérica, utilizando jeroglíficos. También crearon un calendario solar preciso.
  • Arquitectura: Sus edificios se caracterizan por el uso de talud y tablero, así como por sus impresionantes cámaras funerarias. La Galería de los Danzantes en Monte Albán, con sus figuras grabadas, es un ejemplo enigmático de su arte.
  • Arte y Medicina: Fueron maestros en la alfarería y la orfebrería, destacando sus urnas funerarias de barro gris. En medicina, utilizaban plantas medicinales y realizaban rituales de purificación.

Legado Vivo

Hoy en día, la cultura zapoteca sigue viva en las comunidades de Oaxaca, manteniendo su lengua, sus tradiciones textiles y su gastronomía, recordándonos la grandeza de sus antepasados.

Los Zapotecas, conocidos como "Ben 'Zaa" o los "Hombres de las Nubes", fueron una de las civilizaciones más importantes de Mesoamérica, asentada principalmente en los Valles Centrales de Oaxaca. Se creían nacidos directamente de las nubes, los árboles y las rocas, considerándose hijos legítimos de los dioses.

Orígenes y Esplendor

Surgieron alrededor del año 1500 a.C. y su desarrollo alcanzó su máximo esplendor entre los años 500 a.C. y 900 d.C. Su capital, Monte Albán, fue construida en la cima de un cerro, demostrando un dominio impresionante de la arquitectura y la ingeniería. Monte Albán es considerada una de las primeras ciudades planificadas de América.

v style="font-family: 'Segoe UI', Tahoma, Geneva, Verdana, sans-serif; line-height: 1.6; color: #333;">

Los Zapotecas, conocidos como "Ben 'Zaa" o los "Hombres de las Nubes", fueron una de las civilizaciones más importantes de Mesoamérica, asentada principalmente en los Valles Centrales de Oaxaca.

Orígenes y Esplendor

Surgieron alrededor del año 1500 a.C. y su desarrollo alcanzó su máximo esplendor entre los años 500 a.C. y 900 d.C. Su capital, Monte Albán, fue construida en la cima de un cerro, demostrando un dominio impresionante de la arquitectura y la ingeniería.

Aportaciones Culturales

  • Escritura y Calendario: Desarrollaron uno de los primeros sistemas de escritura en Mesoamérica y un calendario solar preciso.
  • Arquitectura: Sus edificios se caracterizan por el uso de talud y tablero, así como por sus impresionantes cámaras funerarias.
  • Arte: Maestros en la alfarería y la orfebrería, destacando sus urnas funerarias de barro gris.

Legado Vivo

Hoy en día, la cultura zapoteca sigue viva en las comunidades de Oaxaca, manteniendo su lengua, sus tradiciones textiles y su gastronomía, recordándonos la grandeza de sus antepasados.


La Cultura Mixteca: El Pueblo de la Lluvia y su Maestría Artística

Los Mixtecos, o "Ñuu Savi" (el Pueblo de la Lluvia), son una de las culturas más fascinantes y resilientes de Oaxaca, conocidos por su increíble destreza en las artes menores y su compleja organización social.

Maestros del Arte

A diferencia de los zapotecas, los mixtecos destacaron especialmente en la creación de objetos de lujo. Son famosos por:

  • Orfebrería: Considerados los mejores orfebres de Mesoamérica, trabajaron el oro con técnicas como la cera perdida.
  • Códices: Elaboraron manuscritos pictográficos en piel de venado que narran su historia, genealogías y mitos.
  • Cerámica: Su cerámica policroma es de las más bellas y detalladas de la época prehispánica.


Fragmento del Códice Vindobonensis Mexicanus, una joya de la escritura mixteca.

Expansión y Mitla

Hacia el periodo Posclásico, los mixtecos se expandieron hacia los Valles Centrales, influyendo profundamente en sitios como Mitla y reutilizando tumbas en Monte Albán, donde se encontró el famoso Tesoro de la Tumba 7.


Detalle de las intrincadas grecas en Mitla, muestra de la maestría artística mixteca.

Tradición que Perdura

La Mixteca oaxaqueña sigue siendo un centro de cultura vibrante, donde el tejido de palma, los textiles en telar de cintura y las festividades tradicionales mantienen vivo el espíritu del Pueblo de la Lluvia.

Los Mixtecos, o "Ñuu Savi" (el Pueblo de la Lluvia), son una de las culturas más fascinantes y resilientes de Oaxaca, conocidos por su increíble destreza en las artes menores y su compleja organización social.

Maestros del Arte

A diferencia de los zapotecas, los mixtecos destacaron especialmente en la creación de objetos de lujo. Son famosos por:

  • Orfebrería: Considerados los mejores orfebres de Mesoamérica, trabajaron el oro con técnicas como la cera perdida.
  • Códices: Elaboraron manuscritos pictográficos en piel de venado que narran su historia, genealogías y mitos.
  • Cerámica: Su cerámica policroma es de las más bellas y detalladas de la época prehispánica.

Expansión y Mitla

Hacia el periodo Posclásico, los mixtecos se expandieron hacia los Valles Centrales, influyendo profundamente en sitios como Mitla y reutilizando tumbas en Monte Albán, donde se encontró el famoso Tesoro de la Tumba 7.

Tradición que Perdura

La Mixteca oaxaqueña sigue siendo un centro de cultura vibrante, donde el tejido de palma, los textiles en telar de cintura y las festividades tradicionales mantienen vivo el espíritu del Pueblo de la Lluvia.

Dainzú: El Templo de los Jaguares y el Juego de Pelota

Yagul: La Fortaleza del Valle

 CRUZ MARTÍNEZ FERNANDA SOLEDAD